Incapacidad Permanente

La prestación por incapacidad permanente cambia en 2024. Esto es lo que vas a cobrar

El año 2024 traerá consigo ajustes muy importantes en las pensiones, y las pensiones por incapacidad permanente no serán ajenas a estos cambios. Aquellos que reciben este tipo de pensiones van a verse afectados por los cambios, y es crucial comprender cómo estas modificaciones impactarán de manera directa en las prestaciones.

Como es sabido, existen varios grados de incapacidad permanente, y a cada uno se le asigna un porcentaje específico de la base reguladora:

  • Incapacidad permanente parcial: Se presenta cuando el trabajador experimenta una disminución del rendimiento de su profesión habitual de un 33% o más. En este caso, la indemnización es a tanto alzado, equivalente a 24 mensualidades de la base reguladora.
  • Incapacidad permanente total: Se otorga cuando el trabajador queda inhabilitado para ejercer su profesión, pero puede trabajar en otra actividad. En este caso, se le asigna un 55% de la base reguladora, incrementándose un 20% a partir de los 55 años.
  • Incapacidad permanente absoluta: El trabajador queda incapacitado para ejercer tanto su profesión como cualquier otra. En esta situación, tiene derecho al 100% de la base reguladora.
  • Gran invalidez: Se refiere a la situación en la que el trabajador queda permanentemente incapacitado y necesita asistencia de otra persona en aspectos esenciales de su vida. La cantidad destinada a esta pensión se calcula aplicando el porcentaje correspondiente a la incapacidad permanente total o absoluta a la base reguladora, con la adición de una serie de complementos.

Aumento de la Incapacidad permanente

Anualmente, la base reguladora, sobre la cual se calculan los porcentajes mencionados anteriormente, se ajusta en función del Índice de Precios al Consumo (IPC). Dado que el IPC varía de un año a otro, la base reguladora y, por ende, los porcentajes de las pensiones también van a experimentar cambios. Actualmente, el IPC se sitúa alrededor del 3,88%, y se estima que alcanzará aproximadamente el 4% según la Seguridad Social. Esto se traduciría en un aumento en la pensión media de incapacidad permanente, pasando de los actuales 1.118,97 euros al mes a alrededor de 1.163,72 euros al mes, es decir, un incremento de aproximadamente cincuenta euros en la pensión.

Gracias a la reforma implementada a principios del año 2023, las pensiones se van a revalorizar automáticamente a partir del próximo 1 de enero del año 2024, sin necesidad de un aumento específico en los Presupuestos Generales del Estado. Se estima que estas pensiones llegarán al 20% de la renta media del próximo año.

Las cuantías específicas que percibirán aquellos con incapacidad permanente total o absoluta variarán según diferentes condiciones:

  • Titulares con 65 años con cónyuge a cargo: La cuantía mínima pasará de 966,2 euros al mes a 1.004,85 euros al mes, con un aumento de 38,65 euros mensuales y 541,07 euros anuales.
  • Titulares con 65 años sin cónyuge a cargo: La cuantía mínima aumentará de 783,10 euros al mes a 814,42 euros al mes, con un incremento de 31,32 euros mensuales y 438,54 euros anuales.
  • Titulares de entre 60 y 64 años con cónyuge a cargo: La cuantía mínima experimentará un aumento de 36,24 euros mensuales y 507,3 euros anuales, alcanzando los 942,14 euros al mes.
  • Titulares de entre 60 y 64 años sin cónyuge a cargo: La cuantía mínima pasará de 783,1 euros al mes a 761,9 euros al mes, con un aumento de 29,3 euros mensuales y 410,26 euros anuales.

Estos son los aumentos para la Gran invalidez:

  • Con cónyuge a cargo: La cuantía pasará de 1.449,3 euros al mes a 1.507,27 euros al mes, con un aumento de 57,97 euros mensuales y 811 euros anuales.
  • Sin cónyuge a cargo: Se incrementará de 1.174 euros al mes a 1.221,69 euros al mes, con un aumento de 46,99 euros mensuales y 657,83 euros anuales.

Estos ajustes buscan asegurar una adecuada compensación para aquellos que enfrentan situaciones de incapacidad permanente, teniendo en cuenta las condiciones económicas cambiantes y la necesidad de mantener una calidad de vida razonable.

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